Comenzar el colegio es una gran aventura para un niño de 3 años: supone descubrir nuevos espacios, compañeros, profesores y experiencias. Ante tantos cambios, la familia se convierte en su primer refugio, fuente de confianza y apoyo. Para los niños, la adaptación comienza antes de entrar en el aula. En casa, las familias pueden preparar este momento hablando con naturalidad e ilusión sobre el colegio. Contarles cómo será, qué encontrarán, quiénes serán sus profesores o visitar el entorno unos días antes ayuda a convertir lo desconocido en algo más cercano.
En La Salle sabemos que cada niño vive este proceso de una manera diferente y a su propio ritmo. Por eso, durante los primeros días del periodo de adaptación, las familias pueden acompañar a sus hijos dentro del aula. Su presencia les ofrece seguridad y apoyo ante las primeras emociones, miedos e inseguridades.
La comunicación entre familia y escuela también es fundamental durante este proceso. Las familias conocen a sus hijos, sus intereses, preocupaciones y la forma en que expresan sus emociones. Compartir esta información con el maestro permite conocer mejor a cada alumno y acompañarlo desde sus primeros días. Cuando una familia comparte, escucha y confía, la escuela puede acompañar mejor. Y cuando familia y colegio trabajan de la mano, el niño percibe que los adultos que le rodean forman un equipo. Un equipo que le cuida, le comprende y le ayuda a crecer con seguridad y confianza.
En La Salle creemos que cada comienzo merece ser acompañado con calma, cariño y confianza. Porque detrás de cada niño que abre por primera vez la puerta del colegio, hay una familia que también da un gran paso. Caminar juntos hace que este primer paso sea mucho más fácil y especial.

